Eucalipto, una ayuda para respirar mejor
Además de sus aplicaciones
medicinales, suele emplearse para la reforestación y en las industrias maderera
y papelera.
Principales propiedades del eucalipto
El uso del eucalipto como planta
medicinal está recomendado para aquellas enfermedades que afectan a las vías
respiratorias como son, entre otras, la gripe, el asma o los catarros.
Para las aplicaciones medicinales que
posee este árbol, se utilizan, sobre todo, las hojas de la especie globulus,
por poseer tres importantes propiedades: son antiinflamatorias, antimicrobianas
y expectorantes.
Antiinflamatoria: reduce la inflamación, facilita
la respiración.
Antimicrobiana:
con su uso se consigue acabar con aquellos microorganismos –principalmente
microbios y bacterias– que son los causantes de procesos infecciosos en las
vías respiratorias como son la bronquitis, la sinusitis, la traqueítis y los
constipados.
Expectorante: Respecto
a esta capacidad, procede de las hojas
del eucalipto. Son muy olorosas y ricas en un aceite esencial cuyo principal
componente es el eucaliptol. Dicho componente es un potente mucolítico que
fluidifica las secreciones pulmonares y favorece la expulsión de las mismas. A
su vez, es antitusivo y un inhibidor de la irritación bronquial, por lo que se
recomienda su aplicación en enfermedades tales como la bronquitis aguda y
crónica.
Otra de las propiedades menos conocidas del eucalipto es la de ser
hipoglucemiante,
esto es, reduce los niveles de azúcar en sangre, por lo que, en ocasiones y
bajo control médico, se utiliza como coadyuvante en el tratamiento
antidiabético.
Debido a sus propiedades
antisépticas, el aceite esencial de eucalipto también puede usarse de forma
tópica (sobre la piel) para curar, por ejemplo, cortes, arañazos o heridas, ya
que, además de desinfectar, favorece el proceso de cicatrizado de las mismas.
Procesos inflamatorios de las encías
y casos de gingivitis.
Espinillas y acné.
Aftas y llagas bucales.
Mal aliento.
Herpes.
El eucalipto también posee
propiedades antirreumáticas, por lo que puede aplicarse de forma externa para
paliar casos de artrosis, artritis reumatoide y otros tipos de dolores
musculares, ya que masajear la zona contribuye a disminuir el dolor y a reducir
el proceso inflamatorio.
Por último, el aceite y las hojas de
eucalipto también están presentes en numerosos productos cosméticos y de la
industria química tales como jabones, lociones, dentífricos o ambientadores.
RECETAS CON EUCALIPTO
Para tratamientos contra la bronconeumonía y otras afecciones de los
bronquios es recomendable realizar el cocimiento de hojas de eucalipto,
romero y bastante ungüento mentolado, acercar el rostro y recibir directamente
los vapores emanados. También se puede complementar el tratamiento aplicando
aguardiente alcanforado de las rodillas a los pies y cubrir para mantener
suficiente calor. El aguardiente alcanforado se prepara agregando el alcanfor
al aguardiente y dejarlo reposar por una noche.
Afecciones de la garganta : Preparar diez gramos de hojas frescas por cada medio litro
de agua, dando un hervor. Utilizar esta preparación en gargarismos. Sirve
también para desinfectar la boca.
Para combatir la tuberculosis se recomienda macerar un puñado de hojas de eucalipto hasta
obtener aproximadamente una cucharada sopera, la cual se deberá mezclar con una
porción de hojas de bledo también maceradas. Agregue la mezcla a 2 tazas de
agua hirviendo y deje infundir por diez minutos. Puede tomar de 2 a 4 pocillos
al día.
Bronquitis, tos y pulmonía : Hacer evaporaciones con hojas de eucalipto en las
habitaciones de los enfermos. Para efectuar estas evaporaciones se hierven tres
litros de agua, añadiendo cien gramos de hojas de eucalipto, renovándolas
cuando hayan perdido su aroma.
Reumatismo crónico: El baño caliente con hojas de eucalipto sobre la parte afectada, de
forma continuada genera una alivio rápido y efectivo.
Para aquellos dolores ocasionados por
las venas várices es recomendable
mezclar 30 gramos de hojas de eucalipto y la misma cantidad de hojas de nogal,
hervirlos y luego aplicar las hojas a manera de emplastos sobre el área
afectada, esto sin duda calmará el dolor y disminuirá la inflamación.
Tos : Con un
puñado de eucalipto, un puñado de llantén y un puñado de tomillo (recordamos
que un puñado es lo que coge con los dedos de las manos). Se calientan las
hierbas en una taza de agua con el jugo de medio limón, con cáscara y pulpa,
pero sin semillas. Se deja reposar, se cuela, se endulza con miel de abejas y
se toma al levantarse y acostarse.
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